ACTIVIDAD
DE LA CONVIVENCIA ESCOLAR
ORIENTACIONES
Las actividades que se
proponen se inscriben en el contexto de la Campaña de
Convivencia Escolar. La
Campaña de Convivencia Escolar es una acción concreta para mejorar la
convivencia escolar.
El día de la convivencia escolar está dedicado a
reflexionar sobre el rol y la responsabilidad que tiene cada uno de los integrantes de la
comunidad educativa, en la construcción de una convivencia escolar más sana y
armónica.
Una buena convivencia escolar se aprende, así como
también se aprende la violencia. La convivencia escolar es resultado de la
enseñanza y del aprendizaje de un conjunto de principios y valores como el
respeto a la diversidad, la solidaridad, la tolerancia, la inclusión, la
participación y la resolución pacífica de conflictos, entre otros, que deben
ser conocidos, valorados y experimentados por todos, como base de una formación
ciudadana pacífica y democrática.
Aprender a con-vivir es la estrategia apropiada y
necesaria para superar los problemas de violencia en todas sus expresiones, de
marginación y de exclusión por diversas razones (de género, étnicas, sociales,
culturales, etc.).
Aprender a convivir dice relación con la capacidad de
aceptar y valorar las diferencias y la diversidad; es un reconocimiento de que
todos somos iguales y todos somos sujetos de derecho; desde los más pequeños
hasta los adultos mayores; es el modo de construir una sociedad más justa y
solidaria. En la infancia y juventud se adquieren comportamientos que acompañarán
a los estudiantes en su vida. Por eso, la importancia de potenciar el respeto y
la aceptación como valores fundamentales.
Objetivo
Vivenciar en el ámbito escolar, experiencias de un
ambiente de sana convivencia, donde se pueda conocer, reflexionar y valorar el
encuentro entre los estudiantes y de éstos con los adultos de la comunidad
educativa, en un clima de respeto, sin discriminación, solidario, en confianza,
de aceptación de la diversidad y de las necesidades educativas especiales,
donde prevalezca la resolución pacífica de conflictos, entre otros valores,
asociados a la convivencia, redescubriendo el rol de cada uno en esta tarea.
Estructura
de las actividades
I.
Momento
de reflexión.
Se trata de dejar un tiempo para el diálogo o
conversación sobre un tópico o valor, necesarios de desarrollar y fomentar, que
están asociados a la idea de convivencia, como: el respeto a la diversidad, la solidaridad, la tolerancia, la
inclusión, la participación y la resolución pacífica de conflictos, entre
otros.
Todo esto, a partir de la(s) pregunta(s) central(es):
·
¿Qué hago yo por fomentar una sana
convivencia escolar?
·
¿Cuál
es mi aporte, desde mi rol?
La idea es que junto con clarificar el concepto de
convivencia cada uno/a de los estudiantes se sienta comprometido con su aporte; en ese
sentido es que se plantea que la convivencia escolar es una responsabilidad
compartida, donde todos sin excepción, debemos contribuir a construirla.
El ideal es que,
el Momento de Reflexión se inicie con una motivación.
La motivación debiera servir de base para abrir la
conversación. Lo importante es que quien haga de facilitador ( Profesor Jefe)
genere las condiciones para que los y las estudiantes expresen sus opiniones
con tranquilidad, en un ambiente de respeto, tolerancia y solidaridad, tratando
de orientar la conversación hacia el propósito principal: ¿cuál es mi aporte?
II.
Momento
de expresión.
La idea es que lo conversado, dialogado o
discutido durante el tiempo de Reflexión, pueda ser expresado y comunicado de
alguna manera.
El tema es la Convivencia, motivado por la pregunta clave
¿Qué hago yo para fomentar una sana convivencia escolar? ¿Cuál es mi aporte?
Por lo tanto, se trata de mirar en positivo: qué podemos hacer para “con-vivir”
mejor, para ser más tolerantes, más respetuosos de las diferencias, más
solidarios, para construir un ambiente y un clima más positivo, que nos permita
vivir mejor y aprender mejor; se trata de que el mensaje sea en positivo.
La
forma es realizar una lluvia de ideas en
el pizarrón para crear un mensaje que servirá de Título para formar un Decálogo
de la Buena Convivencia.
III.
Momento
de evaluación y compromiso.
El propósito de este Momento es tomar conciencia de la
importancia de mi aporte personal a la construcción de una mejor convivencia en
la escuela y en el liceo y comprometerme a realizar una acción o acto concreto
que ayude a esa finalidad, en función de los principios o valores que se han
trabajado: el respeto a la diversidad, la solidaridad, la tolerancia, la
inclusión, la participación y la resolución pacífica de conflictos, u otros.
Como ejemplo, “yo me voy a comprometer a no decirle a tal compañero un
sobrenombre ofensivo”,
“yo me voy a
comprometer a no burlarme de mi compañero/a cuando esté hablando”, “yo me voy a
comprometer a no segregar a tal persona que le cuesta integrarse”, etc.)
Se trata de tener un tiempo que permita a las y los
estudiantes (y a los adultos) a tomar conciencia del valor de una buena y sana
convivencia para aprender a vivir con otros; la importancia de ser tolerantes,
de respetar los modos de ser, de cultivar la solidaridad, de aceptar las
diferencias, como parte de su formación personal y social; todo, encaminado a
ser y comportarnos como mejores ciudadanos, y que la violencia, en cualquiera
de sus formas, no tiene cabida en la institución escolar ni en la sociedad.
Insistir en que aprender a vivir con otros,
requiere de una práctica cotidiana, en la sala de clases, en los patios, en el
comedor, en los baños, etc.; que cada uno será mejor persona si aprende a vivir
con otros, aunque muchas veces las condiciones del medio sean adversas, o que
en los medios de comunicación exacerban situaciones de violencia denigrantes para
quien agrede y para quien o quienes son agredidos; recalcar que no se puede ser
cómplice ya sea encubriendo o callándose.
Finalmente,
cada curso debe escoger al COMITÉ DE LA
BUENA CONVIVENCIA”, el que debe tener 4 integrantes, quienes tendrán la responsabilidad
de mediar en los conflictos que se pudieran ocasionar en su curso para lograr
un clima de Buena Convivencia.
El niño y
los clavos
Un cuento para controlar el mal genio.
Había un
niño que tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su padre le dio una
bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, que él clavase
un clavo detrás de la puerta de la casa.
El primer
día, el niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente, menos, y así con
los días posteriores. Él niño se iba dando cuenta que era más fácil controlar
su genio y su mal carácter, que clavar los clavos en la puerta.
Finalmente
llegó el día en que el niño no perdió la calma ni una sola vez y se lo dijo a
su padre que no tenía que clavar ni un clavo en la puerta. Él había conseguido,
por fin, controlar su mal temperamento.
Su padre,
muy contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por cada día que
controlase su carácter, que sacase un clavo de la puerta.
Los días se
pasaron y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya había sacado todos
los clavos de la puerta. Entonces el padre llevó a su hijo, de la mano, hasta
detrás de la puerta de la casa y le
dijo:
- Mira,
hijo, has trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta puerta, pero
fíjate en todos los agujeros que quedaron en la puerta. Jamás será la misma.
Lo que
quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y mal
carácter, dejas una cicatriz, como estos agujeros en la puerta. Ya no importa
tanto que pidas perdón. La herida estará siempre allí. Y una herida física es
igual que una herida verbal.
Los amigos,
así como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas a quienes hay que
valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una
palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte.
Las palabras
de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron con que el
niño reflexionase sobre las consecuencias de su carácter.
Todos somos
diferentes
Cuenta una
historia de que varios animales una escuela en el bosque. Se reunieron y
empezaron a elegir las disciplinas que serian impartidas durante el curso.
El pájaro
insistió en que la escuela tuviera un curso de vuelo. El pez, que la natación
fuera también incluida en el currículo. La ardilla creía que la enseñanza de
subir en perpendicular en los árboles era fundamental. El conejo quería, de
todas formas, que la carrera fuera también incluida en el programa de
disciplinas de la escuela.
Y así
siguieron los demás animales, sin saber que cometían un grande error. Todas las
sugerencias fueron consideradas y aprobadas. Era obligatorio que todos los
animales practicasen todas las disciplinas.
Al día
siguiente, empezaron a poner en práctica el programa de estudios. Al principio,
el conejo se salió magníficamente en la carrera; nadie corría con tanta
velocidad como él.
Sin embargo,
las dificultades y los problemas empezaron cuando el conejo se puso a aprender
a volar. Lo pusieron en una rama de un árbol, y le ordenaron que saltara y
volara.
El conejo
saltó desde arriba, y el golpe fue tan grande que se rompió las dos piernas. No
aprendió a volar, y además no pudo seguir corriendo como antes.
Al pájaro,
que volaba y volaba como nadie, le obligaron a excavar agujeros como a un topo,
pero claro, no lo consiguió.
Por el
inmenso esfuerzo que tubo que hacer, acabó rompiendo su pico y sus asas,
quedando muchos días sin poder volar. Todo por intentar hacer lo mismo que un
topo.
La misma
situación fue vivida por un pez, por una ardilla y un perro que no pudieron
volar, saliendo todos heridos. Al final, la escuela tuvo que cerrar sus
puertas.
¿Y saben por
qué? Porque los animales llegaron a la conclusión de que todos somos
diferentes. Cada uno tiene sus virtudes y también sus debilidades.
Un gato
jamás ladrará como un perro, o nadará como un pez. No podemos obligar a que los
demás sean, piensen, y hagan algunas cosas como nosotros. Lo que iremos
conseguir con eso es que ellos sufran por no conseguir hacer algo de igual
manera que nosotros, y por no hacer lo que realmente les gustan.
Idea y
enseñanza principal
Debemos
respetar las opiniones de los demás, así como sus capacidades y limitaciones.
Si alguien es distinto a nosotros, no quiere decir que él sea mejor ni peor que
nosotros. Es apenas alguien diferente a quien debemos respetar
Los malos
vecinos
Había una
vez un hombre que salió un día de su casa para ir al trabajo, y justo al pasar
por delante de la puerta de la casa de su vecino, sin darse cuenta se le cayó
un papel importante. Su vecino, que miraba por la ventana en ese momento, vio
caer el papel, y pensó:
- ¡Qué descarado, el tío va y tira un papel para ensuciar mi puerta,
disimulando descaradamente!
Pero en vez
de decirle nada, planeó su venganza, y por la noche vació su papelera junto a
la puerta del primer vecino. Este estaba mirando por la ventana en ese momento
y cuando recogió los papeles encontró aquel papel tan importante que había
perdido y que le había supuesto un problemón aquel día. Estaba roto en mil
pedazos, y pensó que su vecino no sólo se lo había robado, sino que además lo
había roto y tirado en la puerta de su casa. Pero no quiso decirle nada, y se
puso a preparar su venganza.
Esa noche llamó a una granja para hacer un
pedido de diez cerdos y cien patos, y pidió que los llevaran a la dirección de
su vecino, que al día siguiente tuvo un buen problema para tratar de librarse
de los animales y sus malos olores. Pero éste, como estaba seguro de que
aquello era idea de su vecino, en cuanto se deshizo de los cerdos comenzó a
planear su venganza.
Y así, uno y otro siguieron fastidiándose mutuamente, cada vez más exageradamente,
y de aquel simple papelito en la puerta llegaron a llamar a una banda de
música, o una sirena de bomberos, a estrellar un camión contra la tapia, lanzar
una lluvia de piedras contra los cristales, disparar un cañón del ejército y
finalmente, una bomba-terremoto que derrumbó las casas de los dos vecinos...
Ambos
acabaron en el hospital, y se pasaron una buena temporada compartiendo
habitación. Al principio no se dirigían la palabra, pero un día, cansados del
silencio, comenzaron a hablar; con el tiempo, se fueron haciendo amigos hasta
que finalmente, un día se atrevieron a hablar del incidente del papel.
Entonces se
dieron cuenta de que todo había sido una coincidencia, y de que si la primera
vez hubieran hablado claramente, en lugar de juzgar las malas intenciones de su
vecino, se habrían dado cuenta de que todo había ocurrido por casualidad, y
ahora los dos tendrían su casa en pie...
Y así fue, hablando, como aquellos dos vecinos terminaron siendo amigos, lo que
les fue de gran ayuda para recuperarse de sus heridas y reconstruir sus
maltrechas casas
Idea y
enseñanza principal
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No debemos
juzgar las intenciones de los demás ni inventarlas. Hablando es como se
entiende la gente y se aclaran multitud de problemas.
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ACTIVIDAD DIA DE LA CONVIVENCIA ESCOLAR.
(Para reflexionar y
conversar con el Profesor Jefe, el
viernes 19 de Abril, después del Segundo Recreo)
- El
(la) profesor(a) leerá el cuento al curso. (Se anexa).
- Se
solicita un minuto de silencio para pensar lo que escucharon.
- Luego
lo leen por párrafos entre varios alumnos que vaya designando el (la)
profesor(a).
- Contestan
en una hoja las siguientes preguntas:
- ¿Qué
hay en el relato que no está bien?
- ¿Te
ha pasado algo parecido a ti o a tu curso?
- ¿Qué
enseñanza te deja este relato?
5.- Realizar una
lluvia de ideas en el pizarrón.
6.- Utilizando la
lluvia de ideas, confeccionar un Decálogo de la Buena Convivencia.
7.- Crear un
mensaje de la buena Convivencia para utilizarlo como título del Decálogo.
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